domingo, 29 de diciembre de 2013

No existe peor frío...


No existe peor frío que el de esas noches, el de esas noches interminables en las que por más que hagas no logras subir ni un grado tu temperatura, es un frío gélido que recorre todo tu cuerpo, no me gustan las noches así, en las que por más que te arropas, te cobijas, no puedes entrar en calor, no basta el que trates de calentarte, con cobertores, mantas, en fin, todas las cosas de las que puedes echar mano, cuando ni el abrazar o el que te abracen es suficiente, ni te ayuda, pues no logras elevar tu temperatura, son esas noches en las que te sientes incompleta, que algo o alguien te falta, que al paso de las horas vas cayendo en cuenta la razón  y el que por más que hagas, no lo lograrás, porque hay días que extrañas demasiado a alguien que nunca conociste, que lo tuviste por un breve tiempo dentro de ti, cerca de ti, alimentándose de ti, creciendo en ti, y que por circunstancias, que uno no comprende no pudiste conocerle, abrazarle, besarle y arroparle con todo el amor que pueda existir; y el frío... ese frío que te recuerda su ausencia, las ilusiones rotas, es el frío más crudo que pueda sentir un alma, un corazón, y creo que nunca logras entender, por qué no puedes dejar de extrañar a alguien que no conociste, sólo sientes, ese frío es el peor frío, y no puedes hacer nada, sólo puedes esperar a que esas horas tan gélidas, pasen pronto y ese amor tan grande que sientes sólo lo puedes enviar al cielo, a donde pertenece y de donde salió breve tiempo para estar contigo, pero es difícil entender y saber qué hacer, para volver a sentir calor, aunque haya resignación, una aparente tranquilidad y aceptación, sólo te queda esperar a que esas horas, esas frías y terribles horas, pasen pronto, te venza el sueño y amanezca pronto...