lunes, 27 de junio de 2016

Tuétano Asado (al horno) una entrada deliciosa

Tuétano al horno

Una entrada que te dejará queriendo más... jiji... en verdad es muy rica, muy sencilla de preparar y que en se disfruta al 100%, un poco subida de calorías,  pero de vez en cuando se puede uno dar esos lujos. 

Ingredientes: 
Huesos de Res, cortados en rodajas o a lo largo (Los que se usan para el caldo de res)
Sal en grano al gusto 
Cilantro o Perejil picado fino al gusto 
Tortillas de Maíz (como se utiliza en México)
Limón (opcional)
Pan tostado (como se utiliza en otras partes del mundo) 
Salsa picosita para acompañar

Procedimiento: 
Tuétano al horno

Remojar por lo menos 1 hora los huesos en agua fría o con hielos, eso ayudará a que se salga toda la sangre que tengan, es lo ideal. 

Por lo general uno raspa los huesos para retirar los restos de carne que puedan tener, pero les confieso que yo no les quito nada, sólo la sangre remojándolos en agua fría con los hielos, y es que a decir verdad, al cocinarlos también se doran los restos de carne y quedan como chicharrón, en verdad muy ricos, así es que es un placer en otro placer....

Cuando tenemos los huesos bien limpios (de sangre) los sacamos del agua y los colocamos en una charola para hornear, les espolvoreamos un poco de sal, en grano de preferencia, y si gustan algún otro condimento como ajo en polvo, cebolla, o alguna que otra hierba de olor, yo sólo agregué un poco de sal y ajo en polvo. 

Y simplemente encendemos el horno a 200 grados centígrados aproximadamente, y los cocinamos pro espacio de 30 minutos, entre más se cocinen más se irá haciendo crujiente el tuétano, por lo que es a su elección, a mí en ocasiones me gusta muy doradito, pero otras veces tengo ganas que se resbale como mantequilla y quede menos dorado. Además que así le podrás sacar más provecho, pues entre más lo cocines, más se irá saliendo esa grasa del hueso y te quedará menos tuétano al final para disfrutar. 

Cuestión de gustos... 

Cuando haya pasado el tiempo y notemos que se han dorados un poco los huesos, estarán listos!! y nos apresuramos a servirlos, pues es un plato que no conviene recalentar,  hay que comerlos calientitos, sólo tener cuidado de no quemarnos, pues recuerden que los huesos guardan mucho el calor. 

Así es que calentamos las tortillas, puedes calentarlas directamente al fuego, y que se quemen un poquito, mi papá les dice "matracas" la verdad es que no sé, cuál sea la razón, pero les prometo que le preguntaré... pero también puede calentarlas en el comal. 

Y simplemente untamos el tuétano, que es el relleno de los huesos, suave, brillante y delicioso... en una rica tortilla calientita o como les comento, una "matraca", y añadimos cualquier otro complemento, como por ejemplo un poco de cilantro o perejil picado, alguna salsa pico de gallo, jugo de limón, o simplemente un poco de sal, se ven hermosos y saben muy ricos si utilizamos un poco de sal de grano para condimentar. 

Y listo!! hay algo más rico y fácil, aunque después tengamos que correr un maratón para que las calorías se quemen, jeje.. créanme que habrá valido la pena... 

En otros lugares del mundo, acostumbran servirlos con pan tostado, y créanme que también es una delicia.. pero aquí en México, siempre lo servimos con tortillas de maíz calientitas... y uno que otro antojo de cada quién, le damos nuestro toque personal, añadiendo, limón, sal, salsa de pico de gallo, alguna que otra hojita de cilantro o perejil picado, en fin, con lo que se les antoje, tal y como se los comento en líneas superiores... 

Se animan??